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    El agua, fuente de vida

Por Walter Atilio Fontana
Distinguido por la ONU con el premio
Global 500 por sus logros ambientales


El agua, fuente de vida. Foto: Walter Atilio Fontana La Tierra es un planeta maravilloso que hace posible la vida en él gracias a características únicas. Atmósfera, agua, oxígeno posibilitan la vida tal como la conocemos, permitiendo que más de un millón de especies animales y vegetales coexistan, interactúen y evolucionen junto al planeta mismo.

La Tierra se encuentra a unos 150 millones de kilómetros del Sol, la distancia justa para que exista la combinación actual de humedad líquida, sólida y gaseosa. Estudios científicos indican que si estuviéramos a menos de 134 millones de kilómetros del Sol el agua se evaporaría, mientras que si estuviéramos a más de 166 millones de kilómetros de nuestra estrella más cercana la Edad de Hielo se perpetuaría. Y el agua es imprescindible para los seres vivos, por lo que su disponibilidad es necesaria para el desarrollo de la vida.

Conocer y respetar los ciclos normales de la naturaleza, como los que determinan el clima, la formación del suelo y el eterno viaje del agua, es necesario para permitir la subsistencia de la especie humana en condiciones dignas en este planeta. Porque son estas condiciones naturales la base que permite el desarrollo de la cultura, las operaciones financieras, las construcciones y el confort de la vida moderna; no es posible una disociación entre ambas, es imperioso encontrar un equilibrio entre el uso de los recursos naturales y las demandas humanas.

Cuidar el agua

El cuidado del agua debe comenzar con una gestión adecuada de las cuencas hidrográficas, las verdaderas fábricas de este líquido vital. Esta gestión debe incluir la protección de los bosques, reguladores del flujo de agua a lo largo del año que evitan las grandes inundaciones en época de lluvias y las grandes sequías cuando no llueve. En el caso de Córdoba, las sierras deberían ser objeto de cuidados especiales, evitando loteos especulativos, deforestación, erosión e incendios.

También los habitantes urbanos deben ser conscientes de la escasez de agua dulce y potable, adecuando el uso doméstico, comercial e industrial para sacar el máximo provecho posible de cada gota. Veamos algunos ejemplos:

" Dejar la canilla abierta mientras se lavan los dientes desperdicia 7 litros de agua cada vez, 21 litros por día, más de 7.000 litros de agua dulce y potable por año. Cada persona y sólo en el lavado de los dientes. Usar un vaso para enjuagarse es suficiente y lavar el cepillo demanda poca cantidad de agua.

" Usar un balde para lavar el auto o la vereda disminuye considerablemente la cantidad de agua usada. En el caso de un auto la relación es de 3 a 1: 120 litros con manguera contra 40 litros si se usa un balde.

" Las canillas e inodoros que gotean son una fuente común de desperdicio de agua. Arreglarlos no suele ser costoso y significa evitar una pérdida importante.

A nivel industrial, la utilización de sistemas que maximizan el aprovechamiento del agua para los distintos procesos que realizan es una contribución que cada vez más empresas consideran. Así, por ejemplo, L´Oréal ha asumido un compromiso de ecoeficiencia que incluye, entre otros aspectos, la reducción del 50% de la utilización de agua por unidad de producto final.

La cultura y la naturaleza no pueden estar enfrentadas. Si bien el hombre genera a menudo un impacto ambiental negativo con sus actividades, éste puede disminuirse notablemente con una actitud de respeto al entorno y una mirada más solidaria. Hoy existen los conocimientos para hacer que "la huella ambiental sea más verde".